domingo, 6 de septiembre de 2009

PUEBLO PERDIDO


TITULO 3º

HISTORIAS DE PUEBLO

CAPÍTULO II

EXTRAÑOS PACTOS

Coltauco ya no es sólo una hacienda. El gobierno de la época ha decidido darle carácter de comuna y ha enviado a sus primeros representantes. Muy pronto, existirá una oficina de correos, un colegio de varones, por que las mujeres no deben educarse aún; y un edificio para los representantes del orden y seguridad, el cual es compartido por la Alcaldía, autoridad máxima del lugar.


Don Matías en su lecho de muerte, ha sido generoso y ante los ruegos de su esposa, ha donado parte de sus tierras para que la comunidad pueda organizarse al igual que la ciudad minera de Rancagua, situada a 36 kilómetros al este de esas lejanas tierras, a la cual sólo se llega después de muchos días en carruaje.


Sin embargo, y a pesar de las buenas intenciones de muchos, ser autoridad en tan perdido paraje, es casi un castigo. Por eso, se ha dispuesto que sea alguien del lugar quien ocupe tal cargo, y ha recaído en el hijo mayor del moribundo hacendado, quien lleva el nombre de su padre, como reza la costumbre. La mayoría le llama "don Matías Nuevo", lo que no parece molestarle debido al gran aprecio que siempre ha guardado por su padre.

Con el correr de los años, el Alcalde dispuso construir caminos que unieran el pueblo con la sureña hacienda de don Benjamín Ulloa, el cual levantó sus terruños a los pies del cerro Quillayquén y encajonado detrás del llamado Cerro Chico, lugar abandonado por todos por las historias de brujas y maleficios. Sin embargo, don Benjamín Ulloa, pasaba de ello y jamás prestó oídos a tales leyendas populares.

Pero algo escondía tan adelantado personaje. Y el rumor corrió como reguero en invierno, cuando se vio pasar con rumbo a su hacienda a un misterioso sujeto, muy elegantemente vestido, en un carruaje negro, dirigido por un hombre viejo y encorvado, tirado por dos caballos imponentes y oscuros como la noche. Y aunque su paso por Coltauco fue breve y sigiloso, nadie dejó de notarlo.

Entonces la pregunta de todos fue: - ¿quíen será ese caballero tan misterioso?... y ¿para qué irá a ver a don Benja?.

La respuesta se dio luego con el pasar de los días y ante los nuevos acontecimientos que le sucedieron a tan curiosa visita.

Ya hacía muchos años, cuando don Benjamín recién llegaba, a pie y con un saco a sus espaldas, casi arrastrándose entre las piedras y el pasto seco del sendero, se le vio acompañado de tan elegante señor, para no volver a verlo hasta ahora. En esa oportunidad, y tan sólo cinco días después de ser visto con el extraño visitante, don Benja había levantado su casa y fijado sus deslindes, de la nada, como por arte de magia. Y lo más curioso, los albañiles y carpinteros, nunca fueron vistos de día trabajando, por lo que todos creían que trabajaban de noche en los días de luna.

Ahora, sin lugar a dudas, los rumores eran ciertos. Tras la muerte de uno de sus hijos en misteriosas circunstancias, todos dijeron que don Benjamín Ulloa tenía pacto con el diablo.

Dicho pacto sería muy severo, casi injusto, por que aquella noche de luna nueva, cuando el viajero se rendía ante el cansancio de tan largo viaje en busca de nuevos horizontes y sueños perdidos, el hombre de negro le hizo el ofrecimiento de su vida:
- Tú puedes ser un hombre rico, con muchos hombres a tu cargo, bellas mujeres sirviéndote y una hermosa hacienda.
El hombre desesperado, casi dispuesto a rendirse en los brazos de la muerte, preguntó cual sería su precio. El hombre sonrió satisfecho, al ver que su oferta estaba siendo considerada y le dijo lo que nadie desea escuchar:
-Sólo tu alma al final de los tiempos.
El aturdido hombre agachó su cabeza desolado y entonces pensó que tal vez Dios no existía para él. Tras unos minutos de confundido análisis, estropeado por la voz del oferente que trataba de convencerlo, dijo lo inesperado:
- ¡Tenemos trato!. Un apretón de manos y el pacto con el diablo estaba sellado.
- Camina hacia el oeste y hallarás tu hacienda... lo demás vendrá tan rápido como el viento!!!
Apenas acababa la conversación y el diablo desapareció en la espesura.

Entonces, en cinco días, más rápido que el mismo creador, los deseos de don Benja estaban cumplidos. Una hermosa hacienda apareció a sus pies, llena de ganado robusto, pastos fértiles y bosques abundantes del mejor álamo del lugar. Los trabajadores llegaron sólos a pedir trabajo sin exigir sueldo y las mujeres hermosas aparecieron como flores en primavera. El licor y las fiestas, fueron muy renombradas por los vecinos de la hacienda de Ulloa. Lo de Ulloa, no sólo era una hacienda, era un lugar extrañamente seductor.

Pero el diablo es un sujeto tramposo, y apenas habían pasado diez años de su visita y radical pacto cuando se presentó a cobrar su alma. Don Benja iracundo le reclamó que apenas había pasado una década, que eso no era toda una vida humana. El diablo le dijo entonces que no se había hablado de años, sino que de el fin de su tiempo, y este le había llegado.

Los detalles que siguieron a tal incómodo diálogo nadie los conoce, pero el asunto es que el diablo se marchó pronto y al dia siguiente de su partida, el primogénito del hacendado murió extrañamente. Don Benja sobrevivió, pero perdió lo más querido, de modo tal que ahora sí dejó de apreciar su alma definitivamente, sumido en el desconsuelo y el llanto eterno.

Muy pronto de lo acaecido, don Benja acabó con su vida. Su cuerpo inauguró el cementerio que él mismo construyera con sus peones, siempre sabiendo que llegaría su momento, a diferencia de todos los demás, que nunca esperaban con tanta preocupación su muerte.

Años después de todo lo sucedido, un par de arrieros que cruzaban el cerro Millahue, juraban haber visto a don Benjamín Ulloa, jugando tejo con el diablo, al lado de un gallo negro de cola roja y un cordero marrón de enormes cachos. Según ellos, se jugaban el alma del hijo que el diablo le había quitado. El resultado de tal popular juego de huasos chilenos, no ha dado aún por vencedor al arrepentido hombre, por que cada vez más personas aseguran ver a tan singular pareja en igual disputa, en el mismo sitio.

2 comentarios:

Anne dijo...

Hola, Ivan!!!!
Ya iba a tirar una bengala, para ver donde estabas, jaja
Genial. . . tu pueblo escondido, tu tiene que publicar esto. . .
digo me gustaria verlo en papel. . .

Cariños, desde Montevideo

ivan-medina dijo...

ALGÚN DÍA AMIGA...JAJAJA
GRACIAS... UN ABRAZO PARA VOS