miércoles, 31 de diciembre de 2008

EL MALDITO PACTO SOCIAL


Y SUS PEQUEÑAS GRANDES INCOMODIDADES

Lo primero que nos enseñan en la escuela de derecho es el Pacto Social. Algo que en nuestras vidas pasadas es igual a decir "tienes que ceder libertades por el bien de la sociedad". Pero a poco andar te das cuenta de que ese pacto social nunca sirve a la mayoría. Y te dicen que el no obedecer a esas reglas sociales te vuelve un revoltoso, anárquico o "comunista", como pasaba en los años 80.

Sea cual sea su fin, el pacto social me empelota. Me lleva a recordar que somos unos minúsculos esclavos de un todo y la nada misma. Y digo esto por que la sociedad entera es eso mismo: La nada. Si vivimos por instinto, por casualidad o por el "alias". En la medida que los científicos se acercan al origen de la existencia, se sienten más y más insignificantes. Y es que alguien quizo en el pasado hacernos creer que somos importantes. Vaya petulancia la nuestra de sentirnos superioreas a todo lo demás que respira en este mundo.

El maldito pacto social a veces nos lleva a comportarnos como no queremos. Por ejemplo a vísperas de año calendario nuevo, nos vemos obligados a abrazar a los que están cerca nuestro y desearles un buen año. ¿Y si no deseo abrazar a algunas personas?, sea por que los considere unos "vacas", o por que me han cabreado durante todo el año... ¿Qué puedo hacer entonces?. Simple. Recuerdo que soy "hombre libre" y que no inventé el pacto social, saludo a quien aprecio y los demás que me demanden, alegando que no respeté el pacto social que ya llevaba siglos promulgado cuando nací. Yo alegaré entonces que prefiero ser anárquico que vil ladrillo de muralla y que me paso el pacto social por ahí mismo y que si eso no les alegra, no se compliquen... en una de esas el 2009 me da por preocuparme de lo que todos los demás piensen. Ja.

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