viernes, 18 de septiembre de 2009

PUEBLO PERDIDO


TITULO 3º

HISTORIAS DE PUEBLO

CAPÍTULO III

LOS CUATREROS

Por la huella van, sigilosos y silenciosos, confundiéndose a propósito con la espesa neblina de la noche. Ellos saben que el mejor horario para dar el gran golpe es de madrugada, después de las 04 y antes de las 05.

Se comunican con pequeños y agudos silbidos, confundibles con el canto de un ave del lugar, pero es para ellos todo un lenguaje.

Han llegado desde el sur, a lomo de corceles, amaestrados finamente para no meter ruido con sus patas cuidadosamente herradas, de manera tal que al pasar por cada pueblo dormido, nadie los nota, acaso un borrachito inquieto, tirado sobre la orilla del sendero.

Duermen de día, escondidos en la montaña, comen de la caza y la pesca abundante de la zona y sus ropas van sucias y empolvadas, pero nunca les falta el dinero. Son los cuatreros, llamados así por que su negocio es robar ganado, con la delicadeza y maestría de un carterista, llevándose muchas cabezas a la vez, de preferencia vivos, para acarrearlos a través de las montañas hasta otro valle, donde nadie los reconozca. Tienen sus clientes carniceros fijos, que gustan de lo barato y no preguntan su origen... es sólo cuestión de negocios.

Por coltauco van pasando ahora, cansados del largo camino, pero sin hacer caso del canto lastimero de la lechuza que los delata al pasar. El buho los mira con desconfianza, tratando de intimidarlos, pero no lo consigue, sus caras quemadas por el sol y el vino, cejas prominentes y sombrero de baquero armado de cuero oscuro, les da cierta incógnita que les gusta. El más viejo va al frente, con un cigarro de fino tabaco en sus labios, dejando una delgada estela de humo que le acaricia las orejas.

Se les ve en el cerro chico, mirando la extensa hacienda de Coltauco, y estudian desde las alturas, cada detalle, cada salida, cada ruta, cada bosque. Se han tomado una semana para afinar detalles, por que allí darán, definitivamente, el gran golpe. Desean llevarse, en el silencio de la noche, cincuenta cabezas de vacuno, robustos y hermosos, apetecidos por los carniceros de la emergente comuna de Alhué, al otro lado del cerro Poqui.

Están conscientes que lo más difícil no será robarlos, sino llevarlos sin dificultades hasta el otro lado del cerro, de imponentes mil ochocientos metros de altura y una superficie enorme, con quebradas y rutas muy peligrosas. Serán sus perros "Bandido" y "OHiggins", los que ayudarán en tan magna tarea.

Es una noche hermosa, la luna está llena y los cuatreros bajan el cerro chico dispuestos a robar el ganado de la hacienda más grande de Coltauco. No había cuidador nochero, porque nunca lo consideraron necesario, los deslindes están marcados con zarza mora y estacas de álamo, no es difícil sobrepasarlas, sólo 10 minutos se han tardado en cumplir su cometido. Las cincuenta cabezas de vacuno suben la loma del cerro chico bordeando el canal que años atrás construyera la familia Zamorano. En el podrán beber antes de encumbrarse el cerro Poqui. Todo parece andar como piezas de reloj suizo.

Pero a las seis de la madrugada, sólo dos horas después, los inquilinos se han dado cuenta que la hacienda ha sido robada, lo saben por que las bestias dejaron huellas de haber sido forzadas a salir con mucho sigilo, y hay marcas en el suelo de patas de caballos donde no hay tales bestias guardadas. Pero todo es confusión, las huellas se pierden en el canal de la muerte y nadie sabe nada. El patrón llamará a sus peores hombres.

Mientras tanto, los cuatreros, satisfechos pero serios, sin decir palabras, alcanzan la quebrada que los lleva directo hasta la localidad de Alhué... allí los espera un pueblo esforzado y rebelde, que gusta de la buena carne, aunque sea robada. Quizá muy pronto, vuelvan a visitar Coltauco, por que robar animales allí, ha sido muy fácil. Pero lo que no saben, es que allí, le han robado al más poderoso de los hacendados y es de familia orgullosa y despiadada y ese acto vil... no quedará impune.

A la semana siguiente, un grupo de diez jinetes arriban hasta la vecina Alhué, se les ve que llegan con chaquetas de cuero largas, para ocultar sus armas, son los sicarios de la familia Zamorano, que ha recibido la noticia de que sus animales están siendo vendidos en aquel lugar. La orden no es sólo recuperar lo que quede, sino acabar con los sujetos que los están vendiendo. Y si algo se cumple a cabalidad en estas tierras, son las ordenes del patrón. A plena luz del día y ante decenas de personas, los cuatreros reciben el plomo de las armas que los buscaron por días. Las mujeres gritan aterradas, la sangre corre por el mercado y nadie detiene a los diez jinetes de la muerte, que toman lo que queda de las bestias y regresan por donde vinieron, serenos, altaneros, sin remordimiento alguno en sus almas, plenamente convencidos de que han hecho su tarea como Dios y el patrón manda.

3 comentarios:

Anne dijo...

Hola Ivan:
Te voy a resumir en este comentario, todos, he estado alejada, por motivos tristes , personales, mi mama esta enferma, y bueno. . . . . . . . . he pasado muchos dias alejada,pero hoy me he tomado un respiro, y decidi visitar a mis buenos amigos virtuales. . . . y bueno, que decirte. . . empece a leer, y al rato, ya ni me acordaba de mi tristeza. . . . sos muy bueno. . . los cuatreros. . . me remonto. . . a la banda oriental, la tierra de Artigas. . . . . los charruas. . . .
Ummm, lo de la globalización, dejeme decirle , colega, que tienes toda la razon, y que bueno , que lo podes decir sin tapujos, llamando las cosas por su nombre.-

Amigo. . . un placer como siempre
Cariños

Anne

ivan-medina dijo...

amiga charrúa, siento mucho lo de su madre... ojalá se reponga. Dele harto cariño, que eso también sirve, hágale reír, si es que se puede.
gracias por tus visitas y comentarios, a veces uno se aleja de sus hobbies por el trabajo o cosas del mundo y la vida, ya se le extrañaba, yo hace unas semanas también me desaparecí una semana visitando a mis viejitos en el campo... y es que hay que hacerlo por que son nuestras raíces de vida y somos, a la larga, sus espejos.
un abrazo para vos y mucha fuerza para lo que estás pasando.
pd: me gustó lo que citaste de Pablo Cohelo, es de los que hace pensar con sus libros.

pais magico dijo...

Muy interesante tu blog,encantada de conocerte, gracias por darme la oportunidad...
Muchas gracias por tu visita en mi pais.. yo tambien te sigo.

Un cordial saludo.