viernes, 3 de abril de 2009

CUANDO UN NIÑO SE VA


EL DOLOR HUMANO ES MAYOR

Y después de muchos meses de agónica espera, falleció el niño Cruzat. Hace un par de semanas vi agonizar a un vecino que sufrió el aplastamiento de un muro de bloquetas tras estar jugando a los columpios con unos amiguitos, se llamaba Johnatan y él también murió. Tenía apenas seis años... la nada misma para el calendario, pero todo un universo de amor para sus padres y familiares. Y así seguiremos escuchando sobre infantes que fallecen, por una u otra causa, se irán dejando espacios vacíos, camas, roperos, juquetes y uno que otro recuerdo bello de ellos en sus padres y hermanos. Lo cierto es que me cuesta mucho aceptar la partida de un niño desde que soy padre. El sufrimiento que puedo imaginar para los que lo despiden no me cabe en una frase ni en un texto entero, es por sobre todas las cosas, un dolor insuperable. Por que recordemos que somos el resultado de ciertas reglas de la naturaleza, y la principal es que veamos morir a nuestros padres y abuelos, pero no a nuestros hijos.

Y lo mas triste es que amarlos hasta el fin del mundo no basta para tenerlos siempre a tu lado, la vida puede arrebatártelos en cualquier momento y darte el dolor más grande que puedas soportar.

Es por eso que siempre haremos un llamado a los adultos para proteger a los niños, y no solo a los nuestros, sino a todos, por que la verdad legal es esta: Los niños son del mundo y son responsabilidad de todos. Por eso si ves a un niño lastimado por sus padres, no pienses que es su problema y que cada padre sabrá como cria a sus hijos. No es así, todos somos padres de esos niños tristes y mal tratados, esos mismos que crecen con dolor, ira y resentimiento contra todo y todos... ese niño debe ser salvado... el cómo... se responde de una sola manera... "trátalo como si fuese tu propio hijo".

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